¡Urgente! 7 formas de detectar una Infedilidad.
¿Tiene sospechas, dudas, se está enloqueciendo con la incertidumbre? Para saber si está paranoico/a o no, pase revista a estos síntomas de infidelidad que hemos publicado para usted.

1. Pequeños regalos y atención renovada
Si tu pareja siempre ha sido detallista, ha demostrado cariño, te ha llenado de regalos y ha intentado ilusionarte durante toda la relación, este apartado no es para ti. En cambio, si jamás ha demostrado atención en este sentido, si nunca has recibido un regalo original de su parte, si nunca has escuchado de su boca una palabra de afecto y, repentinamente, parece una tacita de miel sin límites en la tarjeta de crédito, analiza la situación. Quizá haya reavivado el amor por ti de forma imprevisible y no pueda evitar demostrártelo; posiblemente haya caído en la cuenta de lo genial que eres e intente recompensar años de ausencia emocional. No obstante, uno de los veredictos finales puede ser el más fatídico: culpabilidad.
2. Cambios radicales: ¡dieta, ejercicio y nuevo look y el mejor ánimo!
A todos nos gusta sentirnos atractivos y, sobre todo, gustar a nuestras parejas por muchos años que pasen, por eso de preservar la ilusión y echar leña a la llama del amor y a la pasión. Por eso, no te lleves las manos a la cabeza si tu pareja se ha dejado barba, se ha comprado unos nuevos tacones o llega chorreando a casa tras una maratón de 20 kilómetros. Si él/ella ha compartido su intención de llevar una vida más sana y recuperar el atractivo que cree perdido con un nuevo corte de pelo, un tratamiento facial o un spa completo, no te preocupes. Si esta revolución no te ha sido notificada y se ha llevado a cabo de forma repentina, sin comentarios y con cierto secretismo, cuidadito a mantener el ojo bien abierto.
3. Repentino incremento del autoestima y de la seguridad en si mismo.
Las nuevas relaciones o intereses ajenos son buenas inyecciones de autoestima para una persona, sobre todo si ésta es insegura y suele pensar que es ‘el último mono’. De repente, se sienten más guapas/os, inteligentes y exitosas/os. Si nada ha cambiado en el trabajo o si no ha recibido ningún reconocimiento, atento/a a una posible traición. No decimos que sea 100% así ni que esto sea una regla general, ya que todos tenemos derecho a sentirnos bien con nosotros mismos cuando se den las circunstancias y la vida nos dé un respiro. Lo único que te decimos es que tengas cuidado y que intentes averiguar un poco más si el asunto se sale de madre. No obstante, para evitar este tipo de cosas, presta más atención a tu pareja y dedícale palabras bonitas (no tienen por qué ser cursis) para que se sienta atractiva y querida y note que está dentro de tus atenciones primarias. ¡No te cuesta nada!.
4. Pequeños acontecimientos que significan mucho
Las pruebas físicas son las más contundentes para sacar a la luz una infidelidad. Olores poco habituales, manchas sospechosas, objetos desconocidos en el coche, llamadas que al contestar cuelgan… ¡Ojo! ¡No te estamos incitando a una búsqueda detectivesca cada vez que te huelas algún embuste! Tampoco queremos que te arrastres por el suelo en busca de pistas, ni que pases los límites de la privacidad que TODOS tenemos y necesitamos. No eres Sherlock Holmes, Jessica Fletcher o el perro de Rastreator. No te vuelvas loco/a. Simplemente, no dejes pasar señales que pueden ayudarte a sacar los colores al cobarde que duerme a tu lado, pero hazlo con cabeza y sin sumergirte en la paranoia a las primeras de cambio.
5. Reuniones continuas, horas extra en el trabajo y salidas con los amigos
No dramatices, quizá el chaval/chavala esté escalando en la pirámide laboral o tenga una vida social apabullante que no siempre te incluye y que en ocasiones debe cumplir. Es sano, en serio. Sin embargo, este comportamiento repentino puede esconder (repetimos: no siempre) algún síntoma de enfermedad en su relación contigo. La ausencia puede determinar una pretensión oculta de evitar compartir el mismo espacio que tú durante un período prolongado. Hay algún problema y, en ocasiones, viene alimentado por una infidelidad que cada vez los está alejando más. Si no quieres que el asunto pase a mayores y que tengas que lamentarte despues, o si prefieres quitarte la venda de los ojos para recuperar la felicidad, mantén una conversación y ya veremos lo que pasa. Sé valiente.
6. Pequeños secretos y necesidad de intimidad
Este apartado puede llevar a confusión. Por un lado, si tu pareja ha desarrollado un repentino interés por un hobby nuevo que anteriormente no significaba nada para él/ella, tienes varias vías de pensamiento. Por un lado, tu media naranja puede haber construido una estratagema para quedar con otra persona y, efectivamente, engañarte, sobre todo si esas nuevas aficiones no tienen ni pies ni cabeza (ganchillo cuando odia coser, tiro con arco si es pacifista, equitación cuando tiene miedo a los caballos). Por otro lado, quizá tenga un hobby realmente y tu incontrolable paranoia haya desatado tus elucubraciones más enrevesadas (nunca es tarde para aficionarse a la petanca o volverse experto en catacion de vinos).
Finalmente, puede que tu pareja no tenga otro hobby y, simplemente, busca tiempo para estar sola, con ella misma, sin tu permanente presencia o incluso sin tus constantes fisgoneadas. En este caso, sería conveniente seguir las pistas que te lleven a la inevitable verdad: estás agobiando a tu pareja. Tranquilos/as, siempre podéis aflojar la soga de su cuello, dejarle libertad y, poco a poco, esas mentiras serán reveladas y volverán a ser una pareja normal y feliz.
7. Redes sociales chats y teléfono móvil
Las redes sociales son un escenario perfecto para conocer personas y dejarse querer. Preocúpate cuando tu chico/chica las visita más de lo normal, cuando cambia la interacción personal cara a cara por la virtual, más aún cuando su actitud ante ellas siempre ha sido despectiva y su odio ondeaba como una bandera antisistema. ¿El Whatsapp? Más aún. El exceso de tonos o vibraciones de su móvil es una metáfora de la alarma que acaba de sonar en tu vida y que posiblemente termine con luz roja, pues algo pasa y, posiblemente, está al otro lado del aparato tecleando sin parar.
Su repentina atención por el móvil y sus sobresaltos ante cualquier señal son una mezcla de culpabilidad y expectativa, vergüenza y preservación de una intimidad que ya no te corresponde en exclusiva. No obstante, la paranoia suele incrementar el poder de esta señal y exagerar un poco o mucho la verdadera situación, muchas veces, convierte una anécdota en un problema mayor.
!Gracias por leer y compartir¡































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